18 oraciones para pedir por los incrédulos

Un amigo hizo la pregunta: ¿cómo debo orar por los incrédulos? ¿Cómo oro de manera efectiva? Confío en que cada cristiano ora regularmente por la familia, amigos, colegas o vecinos que aún no conocen al Señor. Y si bien podemos y debemos orar por asuntos relacionados con sus vidas y circunstancias, el énfasis de nuestras oraciones siempre debe estar en su salvación. Estas son algunas formas en que la Biblia puede guiar nuestras oraciones.

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Oraciones por salvación

Comenzamos con oraciones por salvación. Cada una de estas oraciones busca lo mismo, pero de un modo distinto o desde un ángulo diferente o usando un lenguaje distinto. Cada uno de ellos se basa en un pasaje específico de la Escritura.

Ora para que Dios circuncide sus corazones. La circuncisión era la señal del Antiguo Testamento de la entrada en el pacto de Dios, de ser pueblo de Dios. Tener un corazón circuncidado simboliza el tener un corazón plenamente unido a Dios, plenamente sometido a él. «El Señor tu Dios circuncidará tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que lo ames con todo tu corazón y con toda tu alma, y tengas vida» (Deuteronomio 30:6 RVC).

Ora para que Dios les dé un corazón de carne. La Biblia contrasta un corazón de carne, un corazón que está vivo y sensible a Dios, con un corazón de piedra, un corazón frío e implacable. Ora para que Dios actúe en estos incrédulos y les cambie el corazón. «Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un corazón de carne…» (Ezequiel 11:19).

Ora para que Dios ponga su Espíritu en ellos. El gran gozo de la salvación es que Dios mismo habite en nosotros. Ora para que Dios les conceda este honor a aquellos incrédulos, que él escoja residir en ellos. «Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes» (Ezequiel 36:27).

Ora para que vengan a Cristo. Si los incrédulos han de venir a la salvación, solo hay un camino. Deben venir a través de Cristo y solo Cristo. «“Yo soy el camino, la verdad y la vida”, le contestó Jesús. “Nadie llega al Padre sino por mí”» (Juan 14:6). Recuerda, además, que él es quien los llama a venir y ser liberados de la carga de su pecado (ver Mateo 11:28-30).

Ora para que Dios abra sus corazones para que crean al evangelio. Una vez más, Dios debe iniciar y las personas deben responder. Así que ora para que Dios abra los corazones de estos incrédulos para que a su vez ellos crean, tal como hizo Lidia: «El Señor le abrió el corazón para que respondiera al mensaje de Pablo» (Hechos 16:14).

Ora para que Dios los liberte de la esclavitud del pecado. Los incrédulos pueden creer que son libres, pero de hecho están esclavizados. Son esclavos del pecado, están atados por su pecado y pecaminosidad. Ora para que Dios los liberte mediante su evangelio. «Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida» (Romanos 6:17).

Ora para que Dios quite la influencia cegadora de Satanás. Los incrédulos han sido cegados por Satanás y solo podrán llegar a ver y apreciar el evangelio si Dios actúa en su interior. Así que ora para que Dios les de la vista, vista espiritual. «El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios» (2 Corintios 4:4).

Ora para que Dios les conceda arrepentimiento. Los incrédulos no pueden arrepentirse sin la gracia habilitante de Dios. Así que ora para que Dios les conceda arrepentimiento, que este arrepentimiento los lleve a un conocimiento de la verdad. Ora también para que se despierten y escapen de la trampa en que los tiene el diablo. «Que Dios les conceda el arrepentimiento para conocer la verdad, de modo que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene cautivos, sumisos a su voluntad» (2 Timoteo 2:25-26).

Oraciones por ti

Has orado por los incrédulos usando distintas palabras y abordando el caso desde diferentes ángulos. Pero también deberías orar por ti mismo.

Ora para desarrollar relaciones con ellos. Para que las personas sean salvas, primero tienen que escuchar la buena noticia del evangelio. Para que escuchen la buena noticia del evangelio, primero deben encontrarse con cristianos, cristianos como tú. Ora para desarrollar relaciones más profundas, más significativas con ellos, de modo que a la vez puedas hablar la verdad. «Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?» (Romanos 10:14).

Ora por oportunidades para ministrarlos. Muchas personas vienen a la fe luego de ver el amor de Cristo demostrado en el servicio de los cristianos. Ora por oportunidades para ministrar a los incrédulos de modo que tu ministerio pueda tener un efecto evangelístico. «Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo» (Mateo 5:16).

Ora por ellos de manera fiel y persistente. Nos vemos tentados a desanimarnos en la oración, a orar por un tiempo y, cuando no vemos resultados concretos, rendirnos. «Dedíquense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento» (Colosenses 4:2). (Ver también la parábola de la viuda insistente en Lucas 18:1-8).

Ora por una carga de rogar por sus almas. Pablo estuvo presto a contarle a la iglesia de Roma acerca de su gran anhelo de ver la salvación de los perdidos. ¿Compartes tú este profundo anhelo? Ora para que Dios te dé una gran carga por las almas. «Hermanos, el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por los israelitas, es que lleguen a ser salvos» (Romanos 10:1).

Ora por valentía para generar y aprovechar las oportunidades de hablar el evangelio. Incluso Pablo anhelaba esta valentía y la confianza de estar hablando las palabras correctas y las mejores. Ora para que Dios te dé la valentía, y que cuando aproveches una oportunidad, él guíe tus palabras. «Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio» (Efesios 6:19).

Ora para que otros creyentes se encuentren con ellos. Casi siempre, Dios usa una sucesión de personas que comparten el evangelio con las personas antes que sean salvas. Por tanto, ora para que Dios lleve a otros cristianos a la vida de los incrédulos que amas, que ellos también provean un ejemplo de vida cristiana y también les hablen del evangelio. «Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento» (1 Corintios 3:6).

Otras oraciones

Estos son algunos otros énfasis bíblicos para guiar tus oraciones.

Ora para que Dios use cualquier circunstancia para obrar en ellos. Oramos a un Dios que es soberano y efectúa soberanamente su buena voluntad. A menudo, él salva a las personas a través de circunstancias difíciles, haciéndolas pasar por situaciones extremas. Ora, entonces, para que Dios disponga las circunstancias, ya sea fáciles o difíciles, para llevarlos a la salvación. «Antes de sufrir anduve descarriado, pero ahora obedezco tu palabra» (Salmo 119:67). Cuando ores por los incrédulos que amas, siempre ora a Dios: «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo» (Mateo 6:10).

Ora para que Dios les extienda su misericordia. Dios nos asegura que él desea que todos se vuelvan a él con arrepentimiento y fe. Él no se alegra de ver a las personas perecer. Ora, pues, para que Dios sea glorificado en la salvación de estas personas. «El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan» (2 Pedro 3:9).

Ora con confianza. Finalmente, ora con confianza. Dios espera que oremos, Dios nos invita a orar, Dios nos manda que oremos. ¿Por qué? Porque Dios ama escucharnos orar y ama responder nuestras oraciones. Así que, en tanto que oras por los incrédulos, ora con la confianza de que Dios escucha tus oraciones. «La oración del justo es poderosa y eficaz» (Santiago 5:16).