3 rápidas preguntas antes de abandonar tu iglesia

Todos sabemos que hay momentos y circunstancias en los que la única acción correcta es abandonar una iglesia. Si el liderazgo de la iglesia ha apostatado o ha demostrado no estar calificado para el ministerio, si están predicando un falso evangelio, si se han rendido a la cultura, necesitamos salir. Podemos partir de esa iglesia valientemente y sin mirar atrás, sacudiendo el polvo de nuestros pies.

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Pero muy a menudo, dejamos la iglesia por lo que podríamos considerar motivos discrecionales. No necesitamos salir, sino que decidimos salir. Y normalmente lo hacemos cuando nos sentimos hartos de las personas, cuando sentimos que ya no están interesados en nosotros, cuando la relación se siente más fría que cálida, cuando sentimos que necesitamos comenzar de nuevo.

Me pregunto si estás en tal situación en este momento: eres parte de una iglesia, pero te sientes inquieto, dispuesto a partir. Tal vez has asistido a otra iglesia una o dos veces, y te sientes atraído a esa congregación, a esas personas. No siempre está mal dejar una iglesia bajo esas circunstancias, pero antes que lo hagas, me gustaría hacer tres importantes preguntas, las cuales he hecho muchas veces como anciano y pastor de Grace Fellowship Church.

Esta es la primera pregunta: ¿has estado orando por las personas de esta iglesia? Tu amor por los demás crece en directa proporción a tu oración por ellos. A medida que uno ora por las personas, descubre que las ama. Estás llamado a orar por tus enemigos con la esperanza de que se conviertan en tus hermanos y hermanas, y por los extraños con la esperanza de que se conviertan en tus amigos. ¿Cuánto más, entonces, debes orar por los hermanos miembros de tu iglesia? Cuando no oras por las personas de tu iglesia, puede que pronto descubras que tu corazón se enfría hacia ellos. Una vez que el amor se enfría puede que te encuentres culpándolos de tu descontento cuando en realidad comenzó dentro de ti. Antes de dejar una iglesia, determina primero que vas a dedicar un periodo de tiempo para orar; para orar específicamente por las personas y por nombre. Luego ve si tu corazón sigue frío y distante.

Esta es la segunda pregunta: ¿has estado sirviendo a las personas de esta iglesia? Tu amor por los demás crece a la par de tu servicio hacia ellos. Cuando practicas el amor hacia otros naturalmente sientes amor hacia ellos. Demasiados cristianos prefieren ser servidos en lugar de buscar oportunidades para servir. Ellos evalúan su respuesta emocional hacia la iglesia según las acciones que otros han realizado o no han realizado por ellos. No obstante, el primer llamado que Dios nos hace no es ser servidos sino servir (Marcos 10:45; Filipenses 2:5-11). Mientras más imitamos a Cristo en su servicio abnegado, más cálido se vuelve nuestro amor. Antes de dejar una iglesia, determina primero que dedicarás un periodo de tiempo para servir a esa iglesia; para buscar creativamente oportunidades de servir y sorprender a esa iglesia. Luego ve si tu corazón sigue frío y distante.

Y una última pregunta: ¿has estado con las personas de esta iglesia? ¿Has estado allí los domingos por la mañana? Y si es así, ¿has estado de lleno, buscando personas con quienes hablar, personas nuevas que conocer, café para preparar, sillas que apilar? ¿Has estado el domingo en la noche, o en los servicios a media semana, o las reuniones de oración, o los grupos pequeños? Si todos los demás en la iglesia se reúnen tres veces a la semana mientras que tú te apareces para un arreglo provisorio de domingo por la mañana, necesariamente te sentirás como un extraño mirando hacia adentro. Tienes que adoptar toda la vida de una iglesia, no solo la reunión general. Antes de dejar la iglesia, determina primero que por algún tiempo te comprometerás con ella cabalmente. Luego ve si tu corazón sigue frío y distante.

Bajo muchas circunstancias tenemos libertad delante de Dios para cambiarnos de una iglesia a otra. En algunos casos, esta es una acción necesaria, mientras que en otros es una acción pecaminosa. No obstante, la mayoría de las veces es algo discrecional, dependiendo de los pormenores, las circunstancias, el corazón. Antes de que des este paso, considera estas preguntas: ¿has estado orando por las personas de la iglesia? ¿Has estado sirviendo a las personas de la iglesia? ¿Has estado con las personas de la iglesia? El amor se enfría cuando no hay oración. El amor se enfría cuando no hay servicio ni convivencia. En otras palabras, el amor se enfría cuando no hay amor: cuando no se expresa el amor a través de la oración, de los actos, y de la comunión.