Los elementos desaparecidos del culto moderno

Una vez visite a una de las megas iglesias más grandes de los Estados Unidos. Es una iglesia cuyo pastor es bien conocido, una iglesia conocida por su innovación, una iglesia que es presentada como un modelo del evangelismo moderno. Fui con una mente tan abierta como pude. Salí de allí desconcertado. Yo estaba desconcertado no tanto por lo que se dijo o se hizo en el servicio sino por lo que no se dijo y no se hizo.

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Desde esa visita he tenido la oportunidad de asistir a muchas más iglesias, y la mitad de las veces, han sido similares, faltando una gran cantidad de elementos que solían ser distintivos en un culto cristiano. Éstos son algunos de los elementos desaparecidos en el culto moderno.

La oración

Esa iglesia que visité tantos años atrás, la cual fue la primera a la que había asistido en toda mi vida, era casi completamente carente de oración. La única oración en todo el servicio fue una oración responsorial al sermón después del mismo. “Con rostro inclinado y ojos cerrados, oremos juntos…” No hubo oraciones de confesión, de intercesión, de acción de gracias. No hubo una oración pastoral para traer las preocupaciones de la congregación delante del Señor. Este es un patrón que he visto una y otra vez en los servicios de culto moderno, con la oración siendo cada vez más en rara y escasa en lugar de habitual y destacada. Brillan por su ausencia oraciones de más de 30 segundos o de un minuto de duración.

Lectura escritural

Otro elemento que ha desaparecido en el culto moderno es la lectura de las Escrituras. Hubo un tiempo en que la mayoría de los servicios incluían un par de lecturas largas, a menudo una del Antiguo Testamento y una del Nuevo. Pero luego paso de una lectura, a desaparecer por completo para solo mencionar versos individuales en la medida en que surgían en el sermón. Pero ¿y qué pasó con el mandato de Pablo a Timoteo de dedicarse a la lectura pública de las Escrituras (1 Timoteo 4:13)? En muchas iglesias este elemento ha desaparecido. En muchas iglesias la Palabra de Dios es en lo último que se piensa.

Haríamos bien en hacer una pausa y hacernos la pregunta: Si en un culto no se incluye la oración ni la lectura de la Biblia, ¿podemos siquiera reconocer esto como un culto cristiano?

La confesión de pecados y la seguridad del perdón

Tradicionalmente, los cultos protestantes incluían la confesión de pecados y la seguridad del perdón. En ocasiones la congregación confesaba sus pecados mediante la lectura de un texto, en la liturgia[1] o través de una oración silenciosa. Otras veces el pastor confesaba los pecados de la congregación en nombre de ellos. Era un momento solemne. Pero luego habría la seguridad del perdón, donde el pastor traería la propia seguridad de Dios de que aquellos que confiesan sus pecados son perdonados. La solemnidad era reemplazada por el gozo. Este patrón de confesar y conocer la seguridad del perdón conduce naturalmente a adorar con gratitud y a un deseo de crecer en santidad al escuchar de Dios a través de su Palabra tal como fue leída y predicada. Estos elementos fueron aprobados en el principio y así fue establecido para todos los servicios. Y, sin embargo, es raro encontrarlos hoy en día.

La predicación expositiva

Cuando Pablo le escribió al joven pastor Timoteo le dio instrucciones de predicar la Palabra (2 Timoteo 4: 1-5). Los cristianos han entendido desde hace tiempo que la mejor manera de predicar fielmente la palabra es predicarla expositivamente: predicar de tal manera que el punto del sermón coincida con el punto del texto. Es decir, que el pastor tiene que entender no solo la finalidad del pasaje, sino también la intención del autor al escribirlo. Esto lleva a una interpretación y aplicación más fiel. Si bien ha habido un gran resurgimiento de la predicación expositiva en los últimos años, este elemento todavía está desaparecido en gran parte del culto moderno, sustituido por sermones temáticos que vagan de libro en libro, de texto en texto, de traducción en traducción. Estoy convencido de que una congregación crece mejor cuando son alimentados con una dieta continua de sermones expositivos.

El canto congregacional

Tristemente, un elemento carente en tantas iglesias hoy en día es el canto que es verdaderamente congregacional. Irónicamente, los servicios de culto moderno se centran en la música más que nunca antes, pero poco de ella es congregacional. El canto congregacional es más que una multitud cantando junto a una banda. Es un canto dominado por las voces de las personas, de todas las personas. El propósito del grupo de alabanza es servir y facilitar, y no el de presentarse y dominar. Tú sabes que estás experimentando una adoración congregacional cuando las voces de las personas son más fuertes que la de los instrumentos y la de los adoradores principales. Las iglesias se han apartado de los himnos, canciones que en su mejor momento tenían una profunda verdad, expresadas en melodías sencillas, pero hermosas. En cambio, han adoptado una adoración moderna que, en el peor de los casos, es poco profunda, repetitiva y hecha con melodías difíciles. No toda canción – aun siendo buena y bíblica – es adecuada para la adoración congregacional. Paredes temblando, techos levantándose, la conducción del grupo de alabanza no es sustituto de la belleza de la voz humana cantando alabanzas a Dios.

Conclusión

No es que cada uno de estos elementos tienen que ser imprescindibles cada semana (y no es que estos sean los únicos elementos que han desaparecido). Hay un tiempo y un lugar para sermones temáticos. La confesión de pecado y la seguridad del perdón pueden no ser necesarios todas las semanas. Puede haber un tiempo para la música especial que no se adapta al canto congregacional. Buena y valida. Pero hubo un tiempo cuando cada uno de estos elementos fueron indispensables en el culto cristiano. ¿A dónde se han ido? O, quizás más importante aún, ¿por qué se han ido?

Estoy convencido de que la mayoría de estos elementos han desaparecido por razones pragmáticas, ellos no cumplen algo que los líderes de la iglesia desean lograr en sus servicios. En lugar de buscar la Palabra de Dios para determinar cuáles son los elementos que deberían o tienen que estar presentes en un servicio, los líderes están juzgando los elementos por si funcionan o no (de acuerdo a sus propios criterios de lo que funciona). Sin embargo, cada uno de estos elementos representa una pérdida significativa porque cada uno de distinta manera expresa obediencia a Dios y trae aliento a su pueblo.

[1] Culto, ceremonia, reunión, congregación de los santos.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Challies.com.