Niñas de 6 años ya tienen creencias condicionadas por el género

Lin Bian, una psicóloga de la Universidad de Illinois, quería entender cómo y cuándo se desarrollan los estereotipos de género, y especialmente el viejo estereotipo de que los niños son más inteligentes que las niñas. Los resultados de su estudio fueron crudos. «Entre los niños de 5 años, tanto varones como mujeres asocian la inteligencia a su propio género. Pero entre los de 6 o 7 años, solo los varones sostenían esa postura. En una edad en que las niñas tienden a superar a los niños en la escuela, y cuando los pequeños en general muestran grandes sesgos positivos hacia sus propios grupos, se vuelve menos probable que las niñas atribuyan inteligencia a su propio género en comparación con los niños». Ya a los seis años, los niños comienzan a desarrollar la idea de que las mujeres simplemente no son tan listas como los varones.

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Este estereotipo pronto colisiona con un segundo: que los campos de las matemáticas y la ciencia exigen un tipo especial de inteligencia innata. Puesto que las niñas han absorbido el estereotipo de que ellas poseen menos de este talento, tienden a alejarse o a ser alejadas de dichos campos. Este «doble golpe de los estereotipos —que los hombres tienen mayor probabilidad de ser inteligentes, y que la inteligencia se requiere en ciertos campos— crea una atmósfera que hace que las mujeres se sientan rechazadas, y las aleja».

Es un estudio interesante, y uno que los padres, especialmente padres de niñas pequeñas, harían bien en considerar. Quiero usarlo como trampolín para discutir un asunto relacionado.

Estereotipos sobre el género en la iglesia

Me pregunto qué creencias condicionadas por el género tienen las niñas de seis años en nuestra iglesia acerca de las mujeres y la Biblia. Me temo que existe una versión igualmente perniciosa de este estereotipo dentro de las iglesias complementaristas. Me temo que los niños pequeños pueden recibir el mensaje de que las mujeres tienen una desventaja innata en lo que respecta al dominio de la Biblia. Puede que reciban el mensaje de que solo los hombres o primordialmente los hombres pueden estar especialmente dotados para entenderla y enseñarla.

En cierto grado, es comprensible que lleguen a este estereotipo. A fin de cuentas, Dios llama a los hombres a liderar la iglesia enseñando su Palabra con autoridad. En consecuencia, son los hombres los que predican la Biblia semana a semana y son hombres a los que los niños ven realizando esta labor. Esto está muy bien. No obstante, Dios no nos dice que el liderazgo masculino dentro de la iglesia se deba a una capacidad o don de enseñanza único que él concede solo a los hombres. Más bien, el liderazgo masculino manifiesta el buen patrón de Dios de la complementariedad.

Puede que los niños lleguen a este estereotipo honestamente; no obstante, puede que también lo adquieran porque nosotros inconscientemente (o incluso deliberadamente) lo perpetuamos.  Piensa en las niñas pequeñas de tu iglesia (o los niños pequeños, si vamos al caso). Gran parte de lo que creen acerca de las mujeres y la Biblia vendrá de lo que ven y escuchan cuando se reúnen con la congregación. Vendrá, por supuesto, de lo que se proclama confiadamente como la posición oficial de la iglesia. Pero también vendrá de lo que se comunica sutilmente a través de toda la vida de la iglesia: los servicios de adoración, grupos pequeños, programas de niños, reuniones de oración, e incluso la comunión. Para bien o para mal, aprenderán acerca de la relación de las mujeres con la Palabra. Comenzarán a configurar una comprensión que puede ser bíblica o un estereotipo.

Preguntas como las siguientes tal vez nos ayuden a pensar sobre lo que podemos estar comunicando.

  • Las niñas de tu iglesia, ¿ven ejemplos de mujeres que aman la Biblia, conocen la Biblia, y pueden enseñarla hábilmente?
  • ¿Tiene la iglesia modelos de rol positivos de mujeres que puedan interpretar correctamente la Palabra de Dios? Un muchacho al que le interesa conocer y enseñar la Biblia puede observar a su pastor y aspirar a ser como él. ¿A quién puede observar e imitar una niña?
  • ¿Genera la iglesia oportunidades para enseñar a las mujeres a conocer mejor y enseñar la Biblia, o esas oportunidades solo existen para los hombres?
  • En tanto que los niños aprenden que Dios reserva el rol de anciano para hombres calificados, ¿estamos reforzando que esto no se basa en una habilidad mayor o innata de los hombres, sino que simplemente es respetar y manifestar la complementariedad de los sexos dada por Dios?
  • ¿Estamos permitiendo e incentivando a las mujeres a cumplir cada rol que la Biblia pone a disposición de todos los cristianos, independientemente del género? ¿O nos estamos retirando hacia lo seguro y cómodo? ¿Estamos quizá compensando en exceso como una forma de repeler el igualitarismo?
  • ¿Estamos deteniendo a las mujeres porque creemos que una mujer interesada en conocer y enseñar la Biblia está buscando una posición de autoridad? ¿Nos preocupan las pendientes resbaladizas? ¿Hay una sensación en la iglesia de que la teología es una ocupación masculina?

Debemos estar agradecidos porque Dios llama a los hombres al ministerio de la iglesia y que él los dota para liderar y enseñar con toda la autoridad de su Palabra. Debemos mantenernos firmes en la complementariedad de los géneros, convencidos de que Dios solo llama a hombres calificados a la función del anciano y a la enseñanza con autoridad que esa función incluye. Pero también debemos entender que mostramos y promovemos de la mejor forma la complementariedad cuando incentivamos a las mujeres a aceptar y disfrutar todos los dones que Dios les da. Para muchas, eso incluirá un don de enseñanza.