Por qué algunas personas no son cristianas

Supongo que podría estar entrando en terreno peligroso, pero he estado pensando mucho en esto y he estado ansioso por ponerlo todo por escrito (que es como desarrollo las ideas en mi mente). He estado pensando por qué algunas personas no se vuelven cristianas. ¿Por qué ocurre que algunas personas no son salvas aun cuando tuvieron la oportunidad de serlo?

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Como adherente de la teología reformada, tengo una respuesta fácil: el Espíritu Santo aún no los ha regenerado, así que quien debe moverse primero aún no se ha movido. Eso sin duda es cierto, pero no es la historia completa. En lo que respecta a volverse a Cristo en arrepentimiento y fe, la soberanía de Dios en la salvación no niega la responsabilidad moral del individuo. Como cristianos, debemos llamar a todas las personas a que se vuelvan a Cristo y sean salvas, y Dios hará responsables a quienes no lo hagan. Así que, ¿por qué no lo hacen?

Últimamente, he tenido varias oportunidades de compartir el evangelio con extraños, la mayoría de ellos conductores de Uber o taxis (Uber es la mejor forma de ir al aeropuerto y el taxi es la mejor forma de volver). Es un trayecto de media hora, y he estado haciendo lo posible por usar ese tiempo para contarles a los conductores acerca de Jesús. Este es un interesante fenómeno: el cien por ciento de los conductores de Uber que me han llevado al aeropuerto han sido musulmanes, y el cien por ciento de los taxistas que me han llevado a casa han sido sijes. Algunos han sido devotos y algunos relajados, pero cada uno de ellos ha estado gustoso de permitir que la conversación se vuelque a asuntos de fe. En cada caso, he visto que mi desafío es introducir el concepto de gracia en contraste con su compromiso con las obras. Aparte de eso, he tenidos algunas otras oportunidades de hablar con incrédulos o de aconsejar a creyentes que están intentando compartir el evangelio con los amigos y la familia, y esto me ha hecho preguntarme: con toda esta evangelización y todas estas oportunidades de salvación, ¿por qué las personas no se vuelven cristianas? Estas son algunas razones que he observado en recientes conversaciones.

No dejan de hablar el tiempo suficiente para escuchar. He observado esto en un sorprendente número de personas. Me han contado la peor noticia posible: que nuestro estado futuro depende de realizar suficientes buenas obras para compensar todas las obras malas. Entretanto, yo tengo la mejor noticia posible: que pueden dejar ese intento imposible y, por gracia, recibir los méritos de lo que Cristo ya ha hecho. Pero no escuchan. De hecho, no dejan de hablar lo suficiente para que yo se lo cuente. Y cuando trato de meter alguna palabra, me interrumpen y hablan aún más.  Lo que debería ser un intercambio de ideas e información se convierte en un torrente en una sola dirección y nunca llegan a escuchar la noticia que podría cambiar sus vidas. Quizá no son cristianos porque no dejan de hablar el tiempo suficiente para escuchar la noticia que podría transformarlos.

No superan la presión social/cultural. Supongo que todos hemos visto ejemplos de esto. Quienes hemos crecido en hogares e iglesias cristianos sentimos la presión de volvernos cristianos y sabíamos que habría beneficios sociales y culturales por hacerlo. De hecho, a veces incluso calmamos o advertimos a nuestros hijos para asegurarnos de que su profesión de fe es verdadera y no solo un medio de agradar a sus padres y pastores. Pero para algunas personas, la presión social y cultural actúa en la dirección contraria, y ellos saben que su salvación tendrá un alto costo. Pueden perder a sus amigos, o su familia puede desheredarlos. Escuchan la buena noticia y la consideran, pero el costo les parece demasiado alto. Siguen sin ser salvados.

Aman demasiado su pecado favorito. Todos tenemos pecados favoritos, lo que algunos llaman «pecados asediantes». Estos tienden a ser pecados a los que nos aferramos firmemente, aun cuando nos hacen cada vez más infelices. El llamado a obedecer a Cristo es un llamado a dejar de lado tales pecados y hallar una satisfacción más profunda en Cristo y en la obediencia a él. Algunos, y quizá especialmente aquellos que encuentran su identidad en su pecado, no querrán alejarse de él. Puede que escuchen y sopesen los beneficios del evangelio, pero al final deciden que su pecado es demasiado valioso. Siguen sin ser salvos porque rehúsan rendir un placer menor que conocen por uno más grande que se les ha prometido.

Sus amigos o familia los fastidian continuamente. Y luego está esto. Debe haber una línea entre fervor y fastidio en nuestra evangelización. Debemos compartir el evangelio con los demás, pero también debemos resistirnos a fastidiar o engatusar. Nuestros ruegos por su alma finalmente pueden volverse tan persistentes e insistentes que probablemente revelen alguna deficiencia en nosotros, alguna falta de confianza o seguridad en la bondad y soberanía de Dios. Hay un momento para suplicar, pero también un momento para dejar, un momento para presionar y un momento para relajar. Aun cuando lamentemos su dureza, podemos confiar en la soberana bondad de Dios y esperar un momento que sea oportuno más bien que avasallador.

Todo esto, y sin duda mucho más, clasifica como los distintos tipos de semilla y suelo de los que leemos en Mateo 13. Al pensar en tu evangelización más reciente, ¿cuáles son algunas razones que has observado de por qué las personas no se vuelven cristianas?