Por qué las misiones médicas son tan efectivas

Charles Woodrow es un doctor y misionero que ha pasado décadas sirviendo en Nampula, Mozambique. En un informe reciente, habló del valor de las misiones médicas y le pedí permiso para compartirlo con ustedes. Espero que su lectura los aliente. Pueden saber más de Charles y su labor aquí.

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En otro tiempo, me encantaba operar. Me resultaba inmensamente satisfactorio hacer un procedimiento de una hora que aliviaba a alguien de un problema que lo había dejado incapacitado, a veces por décadas, porque la atención quirúrgica simplemente no estaba disponible para la gran mayoría de los mozambiqueños. Pero aun entonces, el motivo primordial para ayudar a pacientes necesitados siempre era la evangelización.

Marrere era un hospital público de 150 camas administrado por un régimen comunista en los primeros años de nuestro ministerio. No obstante, yo, junto con mis asociados en el equipo quirúrgico, orábamos con cada paciente en el quirófano, realizábamos rondas evangelísticas en el pabellón, repartíamos evangelios de Juan en la clínica, le dábamos tratados evangelísticos gratuitos a cada persona a la que le predicábamos, vendíamos Biblias desde el edificio de cirugías, y cada domingo realizábamos servicios evangelísticos en el salón principal del hospital a los cuales asistían pacientes, familiares y el personal. Durante los años bajo el comunismo, el único lugar en el norte de Mozambique donde la gente podía conseguir una Biblia era nuestra sala de operaciones, el precursor de la librería que abrimos 13 años después. Nadie en el gobierno o el hospital se quejó alguna vez por el trabajo evangelístico; simplemente estaban felices porque había un cirujano capacitado en la comunidad.

Las misiones quirúrgicas en áreas desatendidas presentan impactantes ventajas para la evangelización:

  1. Los pacientes se empeñan diligentemente en venir a uno. Uno no tiene que ir a ellos, disculpándose por invadir su privacidad o quitarles tiempo.
  2. Uno puede proclamar el evangelio en un momento en la vida cuando los oyentes están plenamente conscientes de que hay problemas graves que no pueden remediar por sus propias fuerzas, y hay riesgos angustiantes que deben aceptar. Saben que necesitan la ayuda de Dios, y la quieren.
  3. Uno puede evangelizar una extensa zona geográfica, mientras viaja solo algunos kilómetros desde casa. En Marrere, la gente venía de toda la provincia y adicionalmente de cuatro estados también. Esas cinco provincias representaban la mitad de la nación.
  4. La evangelización médica brinda la oportunidad de contarles de Cristo a las personas en el contexto de ayudarlas sin esperar beneficios personales. Esto confirma que la motivación de uno al comunicarles el evangelio es su bienestar.
  5. La labor médica le da credibilidad al evangelista. Demuestra que no solo quiere ayudar a sus oyentes, sino que puede ayudarlos. Si el problema físico puede ser remediado, entonces también debe valer la pena escuchar lo que el médico tiene que decir acerca del problema espiritual.
  6. Los hospitales misioneros proporcionan testimonios visibles ante comunidades enteras acerca de la obra transformadora que Cristo efectúa en los cristianos. En las culturas primitivas, el tipo de atención médica que brindan los cristianos contrasta agudamente con el descuido y la falta de compasión que suele caracterizar a otros cuidadores.
  7. La labor médica abre muchas puertas al equipo misionero, ganándoles amigos en todos los niveles de la comunidad, los cuales se entusiasman por ayudar al proyecto misionero. Si bien Dios puede actuar como a él le plazca para abrir puertas, nuestra experiencia ha sido que él usa frecuentemente la cartilla médica para superar los mejores esfuerzos del maligno cuando este intenta estorbar el ministerio de la Palabra de Dios.

En el apogeo del ministerio médico de Marrere, más de 4.000 personas escuchaban una presentación completa del evangelio cada año, solo en los servicios evangelísticos dominicales. Esa era una asistencia promedio de 80 personas por servicio. Yo llevaba la cuenta por el número de tratados del evangelio que repartíamos cada domingo. La oportunidad de hablar de Cristo a las personas que nunca pondrían un pie en una iglesia, pero sí vendrán a un hospital pidiendo ayuda no es de despreciar. Ansiamos aprovechar pronto esa oportunidad una vez más.

Solo que ahora tendremos una fuerte iglesia local donde las personas que responden a la evangelización del hospital puedan regresar para ser nutridas en las doctrinas de la salvación por gracia mediante la fe, el único evangelio que realmente salva. Para los que están más lejos, tenemos nuestra lista de 2.000 líderes eclesiásticos en todo el  norte que nos conocen gracias a su participación en las conferencias y seminarios Fiel de los últimos 18 años.

Hace veintisiete años, tuve el privilegio semanal de mirar los rostros atentos de veintenas de personas que, mediante la predicación evangelística, se convencieron de su necesidad de buscar más de Cristo para creer en él. Pero era inmensamente frustrante pensar que prácticamente a todos los que llegaran a una iglesia local se les enseñaría a confiar en reglas y obras religiosas para la salvación. ¡Me alegra que hoy haya un creciente número de predicadores proclamando el verdadero evangelio!

Confiamos en que los muchos años lejos del quirófano, apoyando las iglesias locales con conferencias, seminarios, y la mejor literatura cristiana disponible en portugués, fueron decretados por el Señor con el propósito de hacer más efectiva que en el pasado la futura evangelización médica. Porque la evangelización será el ministerio más esencial e importante realizado en nuestro hospital.

Por favor, visita Grace Missions Ministries para conocer más acerca de Charles y su trabajo en Mozambique.