Siete lecciones clave de diversidad desde Grace Fellowship Church

Mi desafío en una reciente conferencia era preparar un mensaje que describiera la experiencia de nuestra iglesia de hallar verdadera unidad cristiana en un contexto de vasta diversidad étnica. Para asegurarme de no hablar solo a nombre mío, invité a mi iglesia a reunirse para discutir en una mesa redonda. Luego de algunas horas (y algo de deliciosa sopa y sándwiches) analizamos la diversidad y llegamos a varias claves de nuestra experiencia. Desde Grace Fellowship Church, estas son siete lecciones sobre encontrar unidad en la diversidad.

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  1. Recuerda tu historia. Recuerda tu historia como cristiano y asegúrate de reconocer que esta historia comienza hace 2.000 años. La iglesia fue fundada en Pentecostés y comenzó en un contexto de gran diversidad. Hechos capítulo 2 nos cuenta acerca del derramamiento del Espíritu Santo y cómo de pronto personas de todo el mundo conocido estaban escuchando el evangelio en sus propios idiomas y venían a la fe en Cristo. Esto tiene una importante implicación: la diversidad es el estado natural de la iglesia de Cristo. Sin embargo, a medida que seguimos leyendo hasta Hechos 6 y Hechos 15, y al volvernos a las epístolas, vemos que gran parte del conflicto al interior de la iglesia primitiva giraba en torno a las diferencias étnicas. Esta gran cualidad de la iglesia siempre ha sido explotada por Satanás para llevar a cabo grandes perturbaciones. La belleza de la diversidad y la lucha por mantener esa belleza son ambas tan antiguas como la iglesia.
  2. Sé un estudioso de las demás culturas. En un contexto de diversidad, podemos hacer suposiciones acerca de otras personas ignorando la singularidad de su cultura. A fin de amar a las personas de tu iglesia, necesitas ser un estudioso de las culturas de tu iglesia. Tal vez te resulte provechoso contar con algunos intérpretes culturales a quienes recurrir que puedan ayudar a brindar claridad cuando necesites entender a las personas y las situaciones, o elaborar aplicaciones especialmente agudas en un sermón. Por ejemplo, aunque yo vengo de una cultura con categorías de culpa/inocencia, muchos miembros de mi iglesia provienen de una cultura de categorías honor/vergüenza. Cuando los padres de una joven de nuestra iglesia le dijeron que la echarían de la casa a menos que renunciara a su fe, yo quería alegar cuestiones de justicia. Sin embargo, esto no habría sido útil para su situación puesto que, para su familia, esto no era en primer lugar un asunto de justicia, sino de deshonra. Ella y yo veíamos el mundo a través de lentes culturales distintos. Como su pastor, yo necesitaba aprender a entender su cultura para poder ayudarla a ver la verdad bíblica que la ministraría. Y resulta que la Biblia está llena de verdad que puede ministrar a personas que están lidiando con la pesada carga de la vergüenza.
  3. Enfatiza la hospitalidad. Varias personas expresaron lo importante que era esto para nuestra iglesia. Lo que me sorprendió fue que algunas culturas muy comunitarias y relacionales (como la de África occidental) aparentemente no tendían a ofrecer hospitalidad en sus hogares. Estas personas fueron bendecidas, entonces, cuando los rumanos, esrilanqueses, canadienses franceses y otros comenzaron a invitarlos a sus casas un domingo por la tarde. Al principio fue intimidante para ellos, pero pronto se volvió normal y los motivó a abrir sus hogares. Aquí hay un desafío a estar involucrado en la vida de otras personas y a hacerlo en la sala de estar de tu casa. Deja de hacer un ídolo de tu propia comodidad e invita a aquellas personas, recíbelas en tu misma casa tal como Dios en Cristo te recibió a ti.
  4. Profundiza tu definición de diversidad. Cuando consideres la diversidad, ve más allá de la raza o la etnicidad. Ambas son extraordinarias, pero ninguna refleja la totalidad de las formas en que Dios pretende mostrar su gloria. En algunos lugares, la división más difícil puede ser la clase o la casta. Puede que te resulte muy difícil lograr que las clases altas y bajas, o las castas superiores o inferiores adoren juntas. En algunas iglesias será la capacidad, hacer un espacio en la vida de la iglesia para las personas discapacitadas. En algunas iglesias será la economía, hacer un lugar en la misma iglesia para los desposeídos y los adinerados. Podría ser la edad, ser realmente receptivos hacia los ancianos en un tiempo cuando pareciera que estamos obsesionados con la juventud. Y sí, podría ser la raza o la etnicidad. Tal vez tengas dificultades para lograr que grupos étnicos distintos adoren juntos. Estudia tu comunidad ponte esta meta en la diversidad: queremos que nuestra iglesia refleje la diversidad de la comunidad en la que Dios nos ha puesto.
  5. Ten paciencia. Hay tanto en la vida cristiana y en la iglesia que tarda mucho más de lo que uno quiere, pero Dios trabaja a su propio ritmo. En nuestra iglesia tuvimos una repentina ola de diversidad, pero durante algunos años posteriores eso no se reflejó en nuestro grupo de ancianos. Eso fue un tanto incómodo para nosotros porque la gente podría haber dicho que eso reflejaba un prejuicio. La realidad es que muchas de las personas que llegaron a nuestra iglesia eran jóvenes y necesitaban orientación y discipulado tal como cualquier joven. Esto tomó tiempo y no se podía apresurar. Ahora, finalmente, nuestro grupo de ancianos también se está diversificando. Tuvimos que luchar con la tentación de precipitarnos aquí, de apresurar a personas al cargo por temor o una sensación de incomodidad. La diversidad puede tardar un tiempo en realmente echar raíces en tu iglesia, en manifestarse en toda la vida de la iglesia.
  6. Habla con la verdad y actúa con amor. La experiencia de nuestra iglesia es esta: la verdad atrae la diversidad, el amor mantiene la diversidad. Nosotros no elaboramos un programa para la diversidad. Simplemente predicamos la verdad y el pueblo de Dios respondió al magnetismo de la verdad. La Palabra de Dios atrajo a las personas, pero se necesitó amor para mantenerlas. Si descubres que la gente viene a tu iglesia pero no se queda, quizá esta sea la razón. El pueblo de Dios tiene hambre de la verdad y tiene hambre de ser alimentado con ella, pero a veces podemos predicar potentes sermones que luego contradecimos con nuestras acciones.
  7. Si la primera lección fue recordar tu pasado, la última es recuerda tu futuro. Y puedo decir «recuerda» porque ese futuro está fijo en la mente de Dios y registrado para ti en el último libro de la Biblia. Puedes leer al respecto en cualquier momento. Es un futuro de completa unidad en medio de una increíble diversidad. El propósito de Dios en la eternidad no es tenernos adorando en enclaves divididos por color, etnicidad, capacidad, o preferencia. Adoraremos juntos como personas de una sola nación, hijos de un mismo padre, ladrillos de un mismo templo. Y por la gracia de Dios, él pretende darnos un anticipo de eso en el presente. Es un tenue aroma de un lugar familiar, un atisbo distante de una tierra prometida, un sonido lejano de una alegre canción. Nuestro gozo es leer acerca de ello, anhelarlo y recordarlo hasta el día que finalmente lo experimentemos.