Un llamado a ser cristianos extremistas

Los efectos del extremismo han estado en exhibición toda la semana. Aun esta mañana están desperdigados en cada pantalla de televisión, cada sitio de noticias, en la portada de cada diario. Los ataques en París nos han mostrado el extremismo en su nivel más brutal y sangriento, del tipo que celebra la muerte, la destrucción y el caos.

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¿Pero sabías que la Biblia también llama a los cristianos al extremismo? Llama a los cristianos a ser fanáticos de una causa, a llegar muy lejos para realizar actos extremos en el nombre de Jesús. Lo vemos en la breve carta de Pablo a Tito, donde se nos recuerda a Jesucristo, «quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tito 2:14 RVC).

También nosotros debemos ser extremistas. Nosotros también debemos tomar medidas extremas para servir a nuestro Dios. Y estas son nuestras instrucciones: hacer el bien. Debemos darle la gloria a Dios haciendo el bien a los demás. Puede que Alá sea glorificado en cuerpos mutilados y calles teñidas con sangre, pero Dios es glorificado en actos de amor y obras de bondad. Él es glorificado en actos que no se realizan para ganarse el favor de Dios, sino como una expresión de gratitud porque ya hemos recibido el favor de Dios. Dios es glorificado cuando servimos a otros en su nombre. Dios es honrado en el costoso sacrificio del amor.

Jesús mismo habló de la primacía de las buenas obras: «Hagan brillar su luz delante de todos», dijo, «para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo» (Mateo 5:16). Su amigo Pedro también lo dijo: «Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación» (1 Pedro 2:12).

El apóstol Pablo también se haría eco del tema: «Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica» (Efesios 2:10). El tema satura y predomina en el Nuevo Testamento. ¿Satura y predomina en tu vida?

Nosotros damos a conocer el amor y la presencia de Dios en estas buenas obras, estos actos realizados para la gloria de Dios y el bien de otras personas. Estos actos comunican algo del corazón de Dios y su amor por la humanidad. Así que él nos llama a tomar cada oportunidad posible de amar a los demás con el amor de Dios. Debemos ser reflexivos y creativos, aplicar nuestro ingenio en nuestros intentos por impactar a los demás con nuestros actos de amor y bondad. Debemos dar generosamente de nuestro tiempo, talentos y dinero, y cualquier otra cosa que Dios nos haya dado. Debemos olvidarnos de nosotros mismos en su servicio, estar dispuestos a enfrentar el dolor, el perjuicio, o incluso la muerte al realizar estos actos.

Así que, cristiano, con el fanatismo en cada corazón y en cada mente hoy en día, quizá este sea el momento para preguntarte por tu propio nivel de extremismo. ¿Estás entusiasta por hacer el bien a los demás? ¿Es eso lo que te motiva? ¿Es esta la expresión natural de tu fe en Jesucristo? ¿Se podría decir que eres celoso de las buenas obras? Dios no te llama a nada inferior a eso