Una oración pastoral

Uno de los elementos ausentes en la adoración moderna es la oración, y especialmente oraciones que sean más que rutinarias. Especialmente ausente está la tradicional oración pastoral en la que el pastor representa a la congregación orando por sus necesidades e inquietudes. En Grace Fellowship Church mantenemos este elemento e intentamos poner un buen esfuerzo en ello. A menudo he buscado ejemplos de oraciones pastorales para hallar inspiración y para mi sorpresa he hallado pocas. Pensé que ocasionalmente podría compartir una de mi iglesia, algunas dichas por mí y algunas por los demás ancianos. Espero que de alguna forma te resulten útiles. En uno de nuestros servicios de noviembre dije esta oración.

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Amoroso Dios y Padre,

Gracias por el don de la oración. Mi oración esta mañana es que como iglesia creamos en la oración. No porque ella tenga algún poder propio, sino porque tú nos has llevado a una relación contigo y nos dijiste que oráramos. Reconocemos que no es el acto de la oración lo que nos hace algún bien sino el objeto de nuestra oración. Y tenemos la oportunidad de orar a ti. No oramos a un frío universo impersonal; no imploramos el favor de pequeñas deidades insignificantes; no intentamos acomodar el karma para que nos beneficie en lugar de perjudicarnos. Nos dirigimos a un Padre amoroso que creó el universo y nos creó a nosotros y comenzó una relación con nosotros. Tú nos dices que como nuestro Padre amas escuchar a tus hijos. Nos dices que amas escuchar nuestras oraciones y actuar por medio de ellas.

Por tanto, permítenos vivir como si la oración fuera realmente importante. Permítenos adorar como si la oración fuera realmente importante. No permitas que nos cansemos en esta tarea. Que creamos que a menudo lo mejor que podemos hacer es no actuar primero, sino orar primero. Que la oración sea nuestro primer instinto en vez de nuestro último recurso. Que sea esencial en vez de complementaria para todo lo que hacemos y somos. Permítenos ser una iglesia de oración, primero el domingo cuando nos reunimos en la adoración congregacional, y luego durante la semana cuando nos reunimos en adoración familiar y cuando nos reunimos con amigos y cuando tenemos momentos de devoción personal.

Por favor, Padre, ayúdanos a orar. Ayúdanos a hacer de la oración una prioridad y ayúdanos a ver y celebrar las respuestas a la oración. Danos la confianza de que nuestra oración importa, no porque hayamos encontrado la fórmula correcta y no porque hayamos dicho las palabras precisas, sino porque conocemos a Dios y somos conocidos por él. Que oremos con valentía, con confianza y constancia. Que abramos las puertas del cielo mediante la oración. Y que oremos hasta el día en que Cristo regrese. Entretanto, permítenos estar agradecidos por el precioso don que nos has concedido en la oración.

Padre, queremos ofrecerte gratitud por cada persona que has traído hasta aquí esta mañana. Gracias porque sigues añadiendo a nuestro número. Esta semana pienso especialmente en las personas y familias que son nuevas en Canadá. Amamos vivir en una ciudad que ha invitado al mundo a unirse a nosotros. Amamos ver en esta iglesia una imagen tan bella de lo que tú estás realizando en este mundo trayendo gente de todo el planeta a tu familia. Mi oración es que estas personas nuevas en Canadá se acomoden bien. Que lleguen a amar este país, y puedan prosperar aquí, y lleguen a desempeñar un rol clave en tu reino celestial aquí mismo en su nueva nación. Te pido que tú los confortes, pues la mayoría ha dejado atrás a la familia y amigos, y te pido que su relación con los cristianos aquí sea profunda y significativa. Te pido que nosotros, como sus hermanos y hermanas, los recibamos en el nombre de nuestro común Salvador. Y por ellos y otros que son nuevos en esta iglesia, te pido que se integren a la vida de esta iglesia, se hagan miembros, y desarrollen sus dones y talentos aquí mismo por el bien de tu pueblo y para la gloria de tu nombre.

Padre, te doy gracias por este día y por la oportunidad de adorarte aquí y ahora. Es mi oración que durante este tiempo que pasamos juntos podamos dejar a un lado un momento las preocupaciones de la vida diaria, que podamos estar plenamente presentes aquí y ahora en nuestra mente y corazón. Te pido que podamos estar quietos y sepamos que tú eres Dios. Oramos para que capacites a Pablo para que predique la Palabra con Poder. Sabemos que el poder no está en él sino en la Palabra. La predicación solo es efectiva porque la Palabra es efectiva. Por eso, que las palabras de él se conformen a tu Palabra. Que su boca hable lo que ha salido de tu boca. Que nosotros estemos atentos y ansiosos por escuchar, confiando en que en la predicación no solo escuchamos las palabras de un hombre, sino la verdad de Dios. Por eso te pido que dejemos de lado cualquier distracción o inquietud que hayamos traído hoy hasta aquí, y que escuchemos y seamos transformados. Que nos conformemos cada vez más a la imagen de Jesucristo.

Todo esto lo pedimos en su nombre. Amén.