¿puedes ser un cristiano introvertido?

En la sección Pregúntame cualquier cosa recibo muchas preguntas y me gusta responderlas de tanto en tanto. Trinity, de Houston, escribió recientemente y quería que hablara un poco de la introversión, de ser introvertido. Así que lo intentaré.

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Transcripción

En la sección Pregúntame cualquier cosa recibo muchas preguntas y me gusta responderlas de tanto en tanto. Trinity, de Houston, escribió recientemente y quería que hablara un poco de la introversión, de ser introvertido. Así que lo intentaré.

¿Eres introvertido o extrovertido, y qué significa eso?

Sí, definitivamente soy introvertido. Introversión o extroversión no son categorías bíblicas, pero son términos útiles para describir si las personas son más sociables o más retraídas. Tal vez se puede decir que las personas que se recargan estando solas son introvertidas. Se agotan al estar con gente, mientras los extrovertidos tienden a agotarse al estar solos y necesitan estar con gente para recargarse. Esa es probablemente una forma útil de diferenciar ambas partes. La mayoría se encuentra en un punto intermedio de la escala; hay personas justo en el medio, pero la mayoría nos inclinamos un poco más hacia un lado. Creo que yo soy significativamente introvertido. Mi espacio seguro o lugar feliz suele ser estar solo con un libro o algo así. Una persona callada. Incluso puedo sentirme extraño en situaciones sociales o en grandes multitudes, ese tipo de cosas. Así que definitivamente soy introvertido.

Una vez dijiste que «la introversión es lo que soy, no quién soy». ¿Puedes explicar eso?

Sí, creo que los seres humanos siempre estamos buscando identidad. Siempre estamos tratando de llegar a distintas cosas y decir «esto me define». Y quiero decir que la introversión es lo que soy. Es decir, describe quién soy. Creo que Dios me ha hecho introvertido. No es pecado ser introvertido. Pero no me define. No es todo lo que soy. Y lo que realmente quiero decir es que no puedo usar mi introversión como excusa para la desobediencia. Si Dios me llama a hacer algo; por ejemplo, me llama a hablar el evangelio, y sé que lo hace. Eso está muy claro en la Gran Comisión. Debo ir y predicar el evangelio a toda la gente. No puedo permitir que mi introversión sea una excusa que me impida hacerlo. Eso no me define de manera que yo diga: «No tengo que evangelizar a la gente, soy introvertido. No tengo que hablarle a esa persona, soy introvertido». Así que quiero decir claramente que eso no me define. Es parte de lo que soy, pero no en ese sentido. Pienso que esa es una distinción muy importante que debemos hacer.

Como cristianos, estamos llamados a negarnos a nosotros mismos. ¿Qué significa eso para un introvertido?

Bien, una vez más, negarse a sí mismo es decir: «Esto me resulta cómodo, pero sé que Dios me llama a esto». Y a la inversa, el extrovertido también tiene que negarse a sí mismo, ¿sí? Tal vez quiera estar siempre con la multitud, pero la Biblia lo llama a veces al silencio, a orar, a meditar, a esas cosas. Así que no solo los introvertidos luchan con eso. La Biblia me llama a negarme a mí mismo. Eso podría implicar acercarme a alguien el domingo en la iglesia y saludarlo. Para mí eso puede ser muy difícil. Pero Dios me llama a amar a las personas, a llegar a ellas, así que lo voy a hacer. Podría implicar sentarme en algún autobús y preferiría estar en silencio, pero realmente creo que tengo una oportunidad de hablarle la verdad a esa persona, de predicarle el evangelio. Así que me negaré la comodidad y me acercaré a esa persona y le hablaré de Jesús, o al menos iniciaré una conversación. Como padres, puede significar conversar con nuestros hijos cuando preferiríamos leer un libro o hacer algo en silencio. Como esposos, acercarnos y tener una profunda conversación con nuestro cónyuge cuando eso en realidad puede ser difícil. Así que hay cientos de formas distintas en que los introvertidos debemos decir: «No, esto es algo que quiero hacer por comodidad, pero creo que Dios me llama a algo incómodo, así que lo haré para honrar a Dios y servir a otra persona».

Eres un orador público y un introvertido, ¿cómo funciona eso?

Sí, la primera vez que me invitaron a hablar en público, me pareció sumamente terrible hablar frente a una audiencia. Un par de veces tuve que llamar a Aileen y realmente le pedí que me convenciera de salir del hotel o la habitación donde estaba para ir y pararme frente a un grupo de personas. Honestamente, lo que tuve que hacer fue dejárselo al Señor y decir: «Creo que me has dado esta oportunidad, creo que tengo esta oportunidad de servir a otros, así que lo haré. Me negaré la comodidad de quedarme en la habitación o lo que sea. Voy a ir y te serviré, y confío que me bendecirás en ello». ¿Pero sabes lo que me parece interesante? Me resulta más fácil hablar frente a un grupo de 500 o 5.000 personas que un grupo de 5 personas. En una multitud en realidad es más fácil que en un grupo pequeño de personas, porque cuando uno está en un escenario frente a mucha gente en realidad nunca es incómodo, uno se siente en control de la sala, todos lo miran a uno, y uno puede hacer lo que va a hacer. En la conversación casual, las situaciones sociales, es mucho más difícil, creo que ahí es donde la mayoría de los introvertidos caen en el temor de la introversión. Así que para mí es mucho más difícil en las pequeñas situaciones, pero aun ahí tengo que servir a las personas. Tengo la oportunidad de amarlas. Tengo la oportunidad de ejercer la abnegación, y lo hago lo mejor que puedo.

¿Por qué para algunos es fácil salir del caparazón y para otros es tan difícil?

Para ser franco, no creo que ganemos mucho comparándonos con los demás. Creo que es mejor preguntar, ¿a qué me llama Dios? ¿Qué desea Dios de su pueblo? ¿Qué exige Dios de su pueblo, y cómo puedo hacer tales cosas? Bueno, como en todo lo demás, mientras más tardamos en obedecer, más difícil se vuelve. Así que, si realmente crees que aquí Dios te está desafiando, que no solo eres introvertido, sino reservado. No solo introvertido en tu personalidad, sino que lo usas como excusa para evitar a la gente o para no expresarles amor; entonces déjate convencer, y cree que es el Espíritu Santo que te está convenciendo de tu error, y decide hacer algo al respecto. Quizá sea simplemente saludar a una persona el domingo. Ponte una meta: voy a conocer a alguien cada domingo, simplemente me acercaré. ¿Sabes?, habrá algunas situaciones extrañas. ¿Qué importa? Estás haciendo lo correcto, estás honrando a Dios. ¿Qué es una pequeña incomodidad o una conversación poco natural comparadas con la alegría de conocer a alguien creado a imagen de Dios? Alguien en quien Dios ha puesto su amor. Conocer y recibir a esa persona. Probablemente nunca te vuelvas extrovertido, y eso está bien. Tal vez nunca sea más fácil, ni siquiera energizante estar en esa situación. No creo que Dios te llame a cambiar tu personalidad. Lo hace con algunas personas. Creo que Dios te llama a la obediencia. Así que pregúntate, ¿cómo puedo obedecer a Dios? ¿A qué obediencia me llama hoy, esta semana, el próximo domingo? Ponte algunas metas, y solo ve lo que hace el Señor.

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