Los pastores y las donaciones

La pregunta de hoy la envía Trent, quien pregunta: ¿deberían saber los pastores si sus feligreses son fieles en dar el diezmo? Esa es una buena pregunta, sobre la que he pensado bastante, una que hemos tenido que hacernos en Grace Fellowship Church. Tengo una respuesta para ti.

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La pregunta de hoy la envía Trent, quien pregunta: ¿deberían saber los pastores si sus feligreses son fieles en dar el diezmo? Esa es una buena pregunta, sobre la que he pensado bastante, una que hemos tenido que hacernos en Grace Fellowship Church. Tengo una respuesta para ti. Te la daré después de tocar esta introducción.

¿Deberían saber los pastores si sus feligreses son fieles en dar el diezmo? Hay muchas cosas implicadas ahí. Yo supongo que la pregunta en realidad es más bien, ¿deberían saber los pastores si sus feligreses son infieles en dar el diezmo? ¿Deberían saber los pastores si las personas no están dando para la iglesia? Así que en primer lugar digamos que la mayoría de los cristianos piensa que el diezmo ya no está en vigor. El diezmo estaba relacionado con el Israel del Antiguo Testamento, con la vida en una teocracia. Implicaba muchas cosas.

Hoy creemos que el diezmo ha sido abolido y los cristianos más bien deben dar generosamente a su iglesia. Así que sí, los creyentes tienen la responsabilidad de dar y pienso que la mayoría concuerda en que la principal donación debería ser para la iglesia local. Que, como señal de gratitud por todo lo que Dios nos ha dado, apoyamos su obra, especialmente a través de la iglesia. Y damos primero a la iglesia porque ella es el centro de nuestra misión aquí en la tierra. Es la comunidad de cristianos. Por tanto, aunque demos a otras cosas, otras causas caritativas, otros ministerios, creo que la mayoría concordamos en que la iglesia debería ser la primera en nuestras donaciones; muy bien. Y entonces damos generosamente, generalmente no atamos a la gente al diez por ciento. Podríamos decir que ese es un buen punto de partida, o dar según la carga que el Señor haya puesto en ti, etc. Pero entonces, ¿deberían saber los pastores si alguien está dando a la iglesia local o no? Pensemos en un par de cosas.

Creo que podemos incluir esto en el cuidado. Los pastores están encargados de cuidar de su iglesia. Parte de ese cuidado es espiritual, saber si están llevando una vida obediente. Y se podría decir que el no dar en absoluto, no ser generoso es señal de una vida que no es fiel al Señor. También podríamos decir que se relaciona con el cuidado físico, quizá las personas no dan porque no tienen nada para dar. Quizá las personas no están dando porque en realidad están viviendo en extrema pobreza y ni siquiera lo sabemos. O quizá tienen alguna grave necesidad que la iglesia potencialmente podría ayudar. Así que, en ambos casos, creo que se podría decir que el saber si las personas están dando o no está incluido en la carga del cuidado que la iglesia local quiere entregar a los miembros de esa iglesia. Por tanto, quizá podríamos decir que hay buenas razones para que los pastores sepan si los miembros están dando o no a la iglesia local.

Por otra parte, como ancianos, como pastores y líderes debemos estar muy, muy conscientes de que podemos juzgar a las personas según si dan y cuánto dan. Incluso puede que cuidemos o prefiramos a las personas que dan más. Pensemos en la predicación de un mensaje que puede ser impopular en la iglesia. Si sabemos que en esa iglesia hay grandes dadores, tal vez queramos moderar nuestro mensaje. Podemos vernos tentados a moderar pecaminosamente lo que creemos que el Señor querría que dijéramos para no ofenderlos, pensando, ¿qué pasaría si ellos retiran su diezmo? ¿Qué tal si ya no dan para la iglesia? ¿Cómo sobreviviríamos? Mientras que quizá no haríamos eso si sabemos que la persona que se ofendería da muy poco. Así que pienso que necesitamos estar conscientes de nuestras tentaciones como líderes, como pastores de la iglesia.

Entonces, ¿qué hacemos, como hallamos un equilibro entre ambas cosas? Creo que puede haber un par de soluciones. Una sería que hubiera alguien en la iglesia que informe sobre las personas que no están dando. O les diga a los ancianos, estas son personas que no han dado en absoluto el último año, o personas que han dado una ínfima cantidad el último año. Entonces quizá los ancianos podrían acercarse a esas personas y decirles, ¿hay alguna necesidad que desconocemos y podemos suplir? ¿Hay algo con lo que los diáconos podrían ayudarte? O bien, ¿es esta un área de lucha? Una tentación al pecado en tu vida y podríamos ayudarte con ello. Creo que esa podría ser una forma en que uno como anciano podría cuidar de las personas, como quien está a cargo de cuidar de ellos, pero tampoco sabe quién está dando ni cuánto. Como anciano de mi iglesia, yo no tengo idea de quién da ni cuánto, y estoy muy cómodo así. No quiero saberlo.

Otra cosa es si uno se está relacionando bien con los miembros, y espero que la mayoría de las iglesias tengan un modo en que los ancianos se reúnan con los miembros de la iglesia y tengan conversaciones pastorales con ellos; ese sería un muy buen contexto donde se podría tocar este tema. Yo crecí en la tradición reformada holandesa y sabíamos que cada año los ancianos hacían una visita, y solo harían preguntas sobre cómo podrían atendernos y cómo estábamos espiritualmente, cómo estábamos como familia. Nosotros esperábamos que surgiera esa pregunta, así que en ese contexto sabíamos que harían esa pregunta como parte de su cuidado pastoral. Creo que era inmensamente útil.

Así que hay algunas ideas sobre cómo se puede saber algo, pero no saber demasiado. Lo que sea que hagas, creo que se debe ser franco, asegurarse de que los miembros sepan qué saben los ancianos y qué no. Creo que es de enorme importancia no llegar de sorpresa con el asunto a las personas. Si no te relacionas con tu gente, si no los pastoreas realmente, ceo que es injusto soltar repentinamente la pregunta del dinero si no los estás pastoreando de otras formas. Así que sé franco, que sepan las expectativas, que sepan que tú sabrás, y que sepan que, si te acercas a ellos, estás muy preocupado, no de sus donaciones, sino de su corazón y qué dice su donación o falta de ella acerca de su corazón, acerca de su relación con el Señor o acerca de algunas necesidades que tal vez desconoces. Espero que esto ayude un poco. Hablaremos pronto.