Sabiduría y madurez

 

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¿Qué es la sabiduría y la madurez, y hay alguna diferencia entre ambas?

Sí, sabiduría definida bíblicamente es conocimiento de Dios y obediencia a Dios. Así que cuando pensamos en sabiduría uno podría pensar en conocimiento, en personas inteligentes, pero en realidad sabiduría es la capacidad de conocer la voluntad de Dios y la disposición a hacer la voluntad de Dios. Y por supuesto, según Proverbios, eso empieza con el temor del Señor. Con conocerlo, entenderlo. Creo que la madurez es crecer en sabiduría, crecer en piedad, y así este compromiso de que conforme pasa el tiempo, voy a crecer en estos atributos, en estas cualidades. Finalmente me volveré más como Dios quiere que sea, más como Jesucristo.

 

¿Por qué es importante que los jóvenes tomen en serio el crecimiento en sabiduría y madurez?

Los jóvenes deberían tomarlo muy, muy en serio porque Jesús lo tomó muy, muy en serio. Es fascinante, al leer los relatos de la vida de Jesús, que lo vemos como un bebé, lo vemos de 12 años, luego vemos a Jesús en sus treinta. ¿Y qué ocurrió entre los 12 y los 30? Se nos dice que Jesús se sometió a sus padres y crecía en sabiduría, estatura, y favor con Dios y los hombres. Así que aquí está el Hijo de Dios, perfecto, sin pecado, había existido desde toda la eternidad, ¿y qué tuvo que hacer en esos años? Tuvo que crecer en sabiduría. Así que Jesús aplicó sus primeros años a crecer en sabiduría. Ahora, si el Hijo de Dios tuvo que hacer eso, me parece que probablemente es buena idea que tú, joven, hagas lo mismo. Dedica tus años de juventud a crecer en sabiduría. ¿Qué mejor objetivo podría haber, cuando eres joven, que admitir tu incapacidad, tu orgullo, tu insuficiencia como persona, y realmente comprometerte a crecer en la sabiduría que necesitas para conducirte apropiadamente en la vida?

 

¿De qué formas puede un joven crecer en sabiduría y madurez?

En última instancia, la forma de buscar la sabiduría, de buscar madurez es ir a la Palabra de Dios y aplicarla. No hay un atajo, no hay un gran truco para ello. Llegamos a este mundo ignorantes, llegamos necios porque pensamos muy humanamente. Nos hemos alienado de Dios y de toda la sabiduría y perfección de Dios, así que, ¿qué debemos hacer? Vamos a la Palabra de Dios, y qué gran don nos ha dado él en su Palabra, que nos abre los ojos y nos permite ver. Me gusta pensar en la Biblia como un par de lentes, y uno se los pone y ve el mundo como realmente es. Soy ciego a los colores, me pongo los lentes para esa ceguera, y logro ver el mundo tal como es con los rojos y verdes que normalmente no puedo ver. La Biblia te permite ponerte la sabiduría de Dios para que puedas ver el mundo tal como es. Y finalmente, la sabiduría es ver el mundo tal como es y luego vivir como si eso fuera verdad. Dejar de lado tus propios deseos pecaminosos, revivir para nuevos deseos. Darle muerte al pecado, vivir para la justicia. Eso es sabiduría, mientras más lo haces, más creces en madurez.

 

¿Cuáles son algunos recursos prácticos para ayudar a un joven a crecer en sabiduría y madurez?

El mejor recurso es la Biblia, y especialmente está el libro de Proverbios. Uno abre Proverbios, comienza a leer, ve de inmediato a un hombre mayor, Salomón, escribiendo a hombres más jóvenes específicos, o jóvenes en general, y les dice «esto tienen que hacer en la vida, esto es desde mi perspectiva más avanzada en la vida, así se vive con sabiduría». Así que realmente está escrito para jóvenes para que puedan crecer así. En el Nuevo Testamento, tenemos el libro de Santiago, que también es un libro de sabiduría a su manera. Algunos comparan Proverbios en el Antiguo Testamento con Santiago en el Nuevo Testamento, léanlo. Y luego, por supuesto, lee la vida de Jesús. Ve cómo tuvo que crecer en sabiduría y luego ve la sabiduría manifestada en su vida, la perfecta vida humana, vivida aquí. Comprométete con la Biblia y cada una de sus partes, quizá comienza con Proverbios, Santiago, los Evangelios, lee toda la Biblia, léela una y otra vez. Que esa sabiduría llegue a lo profundo, ve a la iglesia para escucharla predicada, acércate a personas piadosas que te hablen de ella. Busca buenos libros, sumérgete en la Palabra de Dios y el estudio de Dios, el conocimiento de Dios, e inevitable e invariablemente crecerás en sabiduría y en madurez.